viernes, 4 de julio de 2014

"PARVULARIO DE MI INFANCIA" de Esther González Sánchez




Después de la edad de los inviernos
vuelvo a la casa donde ayer crecían
la doctrina del geranio
y el tendido sofoco de las rosas.

Al pozo y su brocal de densidad oscura,
al árbol cuajado de gorriones y libertad secuestrada
en el espacio parvulario de mi infancia,
o al nido se glicinas,
a quien prestaba su cuerpo de delfín reciente, Carlos,
el hermano más pequeño del entonces.

Aún  vuelvo  al brillo de sus terrazas:

Entonces existía un concurso de tardes bajo la higuera
y una parra con uvas asustadas después de la vendimia,
que antes que yo supieron
de la cercana mudez de su discurso.

Y aún recuerdo-porque llevo la memoria sobre el hilo de la niebla-
el sabor del hogar encendido de amarillo en las ventanas,
cuando la tarde-tobogán se deslizaba e iba a morir
como un beso arrepentido.

Era a mi lama infantil, de TORRE , la presencia del abuelo;
sus manos sobrehilaban esfuerzos
y sus ojos eran cálida disculpa
avanzadilla en vanguardia a mis errores.

En ellos aprendí a amar el color verde-aceituna,
antes de saber que existían los olivos.



Esther González Sánchez

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